Querido Baya:

                  Te he preguntado mucho sobre las cosas desagradables de la vida. Esto se ajusta a mis preocupaciones, a medida que crezco en un mundo que parece cada vez más confuso. Pero, tú me conoces. Yo siempre tengo esperanzas. Disfruto las cosas. La mayor parte de mi vida ha sido placentera; he disfrutado de jardines, música, pintura, y poesía. Así, que estas preguntas serían incompletas si no te preguntase sobre los regalos que nos ofrece la vida.

      Me interesaría que tú escribieras las cosas que a ti te han dado placer (olores, vistas, sonidos, sabores, toques). Siempre tocabas piezas de tu compositor favorito, Handel, desde que yo era una niña. Jugábamos mucho en tu jardín encantador y tú me introdujiste en el mundo de las flores y los árboles.

     Me has mostrado nuevos olores y sabores (el té verde, por ejemplo, o los palos de incienso de Nepal y Japón). Y, sobre todo, siempre recitabas poesía en momentos especiales, y esas palabras hacen el momento aún más especial.

     Así que, ¿puedes dar rienda suelta a tu corazón y decirme qué es lo que más te gusta? Siempre me has recordado que somos animales, y aprehendemos tanto con nuestros sentidos como con nuestras mentes. No me quiero convertir en alguien seca y aburrida. Y, quiero oírte hablar sobre las cosas que más quieres (¡entre las cuales puedo estar yo!).

    Hazme saber el significado de que nuestras mentes y corazones se unan.

                Con mucho amor,